La danza de la mariposa muerta (Capítulo IV)

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Capítulo IV
Al viento

Releyó varias veces la segunda página, entendió que era una especie de prólogo que explicaba lo que leería a continuación, pero quería analizar cada frase, cada palabra, antes de adentrarse en aquella especie de testamento literario en el que iba a sumergirse.

Se sintió presionado. Sabía que no estaba obligado, pero tampoco podía dejar de leerlo. No conocía a la autora, podía ser todo ficción y alguien estaba riéndose de él gracias a esa maquiavélica idea, pero también podía ser un grito de auxilio de alguien que necesitaba una ayuda y quizás aún pudiera llegar a tiempo.

También podía ser tarde. No sabía cuánto tiempo había estado allí aquel libro hasta que él lo encontró, o incluso era posible que si aún corriese hasta el Fnac encontrase a su autora, con otros 49 libros debajo del brazo dispuesta a seguir el reparto.

Sintió miedo antes de pasar a la siguiente página. Bebió un sorbo de café, quemaba, y humedeciendo ligeramente su dedo índice pasó al primer capítulo.

En negrita, en la cabecera de la página, con una fuente quizás excesivamente grande en comparación con el resto del texto, había una pregunta, ¿por qué? y empezaba el relato:


“¿por qué?

Nunca he entendido las biografías y menos las de personajes vivos.

Claro, que los muertos no pueden escribirlas y con eso descartaríamos las autobiografías. Además, el objetivo esencial para publicar un libro, es obtener ciertos beneficios económicos que un cadáver apenas puede disfrutar, a no ser en forma de un confortable ataúd que, si acaso, daría mejor sustento a los gusanos.

No las entiendo porque siempre estarán faltas de algún capítulo. Siempre será posible una segunda parte, pero esta pierde interés en el momento en el que a partir de que se publique la primera todos sus seguidores estarán pendientes de lo que le sucede al autor, para saber así la siguiente sin tener que comprarla.

Por eso quiero empezar esta autobiografía al revés, desde el último capítulo, que tengo escrito desde que decidí poner fin a esta historia, hasta este principio, que narrará cuándo y cómo se me ocurrió esta locura.

No será una biografía normal. Supongo que ya lo imaginaréis cuantos me conocéis, y lo iréis descubriendo quienes no me conozcan y descubran este libro gracias al destino.

Yo no puedo hacer nada normal. Será un recorrido a saltos por aquellos pasajes de mi vida que me gustaría reseñar y compartir con vosotros. Tampoco pretendo publicarlo y que nadie se lucre de lo que aquí he escrito haciendo bueno el refrán del muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Cómo veis este no es un momento de pena. Así que recoge esas lágrimas de cocodrilo, (si son reales lo siento, no quería ofender), muchas gracias, y comienza a leer.”

Se mostró alarmado, casi enfadado por el descaro de la autora y la forma en que planteaba su suicidio. Notaba resentimiento, sarcasmo y un reflejo de ira que le asqueó. Bebió un nuevo sorbo de café que apenas llegó a sus labios. Las manos le temblaban. Estuvo tentado de abandonar la lectura pero no podía. En aquellas frases llenas de ironía había algo que le atrapaba. Se dio cuenta de que aquel era realmente el prólogo y que los pasajes anteriores no eran más que advertencias para que no hubiera iniciado una lectura que ya no tenía fin.

“No sé si será tarde, espero que no, y que al menos el prólogo os lo hayáis leído antes de comenzar ningún rito esperpéntico que me gustaría evitar en mi sepelio.

He decidido morir por mi cuenta. Igual que me ha tocado vivir sola y luchar con autosuficiencia quiero poder elegir el momento en que esta agonía termine.

He sido feliz, muchas veces, pero las más me ha tocado sufrir, no sé si por merecimiento propio, si por condena de una vida anterior, (ya reclamaré en la siguiente si es así), o por incomprensión o desmerecimiento de cuántos me rodeaban.

Como tal, y aunque no sea la norma, quiero elegir los actos de mi entierro. No quiero celebraciones multitudinarias. Puedo resultar engreída, pero por mi estatus quiero creer que a mi óbito acudirán numerosas personas, unas para despedirse y otras para comprobar que realmente he fallecido. En igual número o parecido.

Me gustaría no soportar una celebración eucarística. Si ya es duro hacerlo viva no puedo imaginar cómo será tumbada en un ataúd sin poder distraer la mirada escrutando los paquetes de los asistentes.

Quisiera descartar los ritos eclesiásticos, pero quiero reservar a mi abuela su derecho a despedir a su nieta en cristiana sepultura, para que al menos su alma descanse, si bien la mía, en caso de haber estado tantos años equivocada, estará ya condenada al fuego eterno.

Sólo pido que ese acto sea privado e íntimo, reservado a un número de personas, no más de 50, que realmente crean y quieran acompañar a mi querida yaya en un día como este.

Para el resto habré organizado algo. Os llegará la invitación pertinente junto a este libro el día que decida que ha finalizado.

No quiero cruces ni iconografía litúrgica en mi esquela, si a alguien se le ocurre encargarla, sería mi última aparición en prensa. Tampoco quiero flores, que no sean orquídeas, ni referencias bíblicas o pastorales en mi sepelio.

No quiero que mis huesos reposen en un camposanto, siendo pasto de los gusanos que algún día un ecologista diga que hay que conservar. Quiero que, tras vaciar convenientemente este saco de penas y repartir fraternalmente sus órganos, se incinere el resto y se lancen mis cenizas al aire para que se esparzan sin contaminar.”

Aquí concluía el prólogo. Un enorme espacio en blanco al final de la hoja dejaba la sensación de estar inconcluso, de esperar que alguien escribiese a mano un final menos trágico y demoledor. Pero no, la leve rugosidad del papel sobre el que estaba escrito solo se asemejaba al polvo ceniciento surcando el cielo.
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Showing 5 comments
  • Anónimo

    Cuando sale el V ???!!! no tienes escusa para que no lo cuelgues esta noche o mñn como mucho tardar!!
    Tú no estas de exámenes!! asique viver por y para la caverna!!
    jajajajaja

    me tiens intrigá!!!Entre Lucha de Romanos y ROmano se me aparecen las páginas que quedan por contar, pero…no logro leer nada….
    AAAHHH!!!!!!

    Besos SIEMPRE!

    CuKy

  • Nerina Thomas

    Aqui estoy siguiéndote.

  • Anónimo

    quien es el autor original de este cuento.

  • Anónimo

    quien es el autor original de este cuento, estoy haciendo un trabajo con ello, y deseo la informacion. gracias, el que me pueda ayudar, lo querre toda la vida…

  • Juan Carlos

    Soy yo mismo, el autor del blog, Juan Carlos Herrero. Mi correo es corx28@hotmail.com si quieres entrar en contacto conmigo

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