Un mundo en la mirada – Parte 4 – Los Tewoks

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Parte 4 – Los Tewoks

Los Tewoks son subterráneos. Viven en la más completa oscuridad de la profundidad de la tierra. Se alimentan de materia orgánica que son capaces de descomponer elaborando sentimientos. Sí, habéis leído bien. En el mundo de los sueños la materia se puede transformar en sentimientos y eso es lo que llevan haciendo durante siglos los Tewoks.

Vivían en un huerto en las cercanías de Sorellic, una hermosa villa de la sierra de Atag, y se afincaron en la mirada de Anele prácticamente a la par que los Glolgs. De hecho aprovecharon la humedad de sus compañeros para asentarse bajo el párpado inferior, en el que viven desde hace más de dos décadas.

Como seres nocturnos son prácticamente ciegos y la luz les horroriza. Sólo salen en sueños, aunque son entes muy despistados y nerviosos y muchas veces confunden un parpadeo con el anochecer, y aparecen de pronto, ocultándose rápidamente en cuanto les ciega la luz.

Son individuos muy emotivos y con solo un terruño bien oreado pueden generar miles de sentimientos positivos, como la ternura, la amabilidad, el cariño, la comprensión, el altruismo y, el que es su fuerte, la amistad.

A veces los nervios les pueden, o los continuos desvelos entre parpadeos, y generan algún sentimiento confuso como la pereza o el olvido, pero rápidamente lo engullen convirtiéndolo en generosidad.

Los Tewoks también son viajeros, y aunque no puedan reconocer los lugares por sus paisajes lo hacen por su olor. Tienen un olfato extremadamente desarrollado y son capaces de distinguir más de un millón de aromas diferentes, e incluso predecir, mucho antes que cualquiera cuándo va a llover. Avisando a los Glolgs para que estén preparados con sus tablas de surf.
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