El apoyo de Josep Pamies

Todos los apoyos son buenos. Desde luego que cualquier persona te muestre su apoyo incondicional y se solidarice contigo es siempre muy agradable y satisfactorio. No sólo eso, es esa inyección de fuerza y ánimo que necesitas para continuar adelante y saber que estás haciendo las cosas bien, aunque la tozuda realidad intente empeñarse en demostrar lo contrario.

Recorrer España con una mochila, algún amigo o amiga, y ser recibido por personas de cualquier lugar que te acogen y te muestran su cariño es reconfortante, pero que esa persona, además sea alguien como Josep Pamiés, a quien admiras desde hace años, es aún más admirable.

Pamies ha sido, y es, otro perseguido por “el sistema”, por esa maquinaria diseñada por las grandes corrientes económicas para quitarse del medio todo lo que le es molesto y puede, en algún momento, perjudicar sus intereses.

Es un luchador donde los haya. Pese a las mil trabas recibidas, los continuos palos en las ruedas, la persecución denodada sufrida, siempre se ha mantenido firme en su convicción, porque sabe que su labor es importante para el mundo, para su sostenibilidad, para la salud de los y las ciudadanas, y para la convivencia.

Las comparaciones son odiosas, pero Josep y Alberto tienen muchos puntos en común, espero que Pamies entienda esta humilde comparación. Porque ambos han defendido su modelo, su proyecto de vida, su objetivo basado en el bien común y el apoyo mutuo, pese a los continuos golpes que les da este sistema perverso y pervertido.

Por eso, en este abrazo de la foto, se encierra un mensaje, de cordialidad, de afinidad y de lucha.

Que no cese.

Josep Pamies

Ha llamado criminales, sinvergüenzas o indecentes a las administraciones y a organizaciones como la OMS. Reivindicar el uso como medicamento del dióxido de cloro para infinidad de enfermedades graves a un precio bajísimo o plantar marihuana para uso terapéutico son algunas de las guerras a las que se dedica Josep Pàmies, el horticultor más controvertido de las tierras de Ponent. Está imputado por cultivar marihuana para calmar el dolor de enfermos que no podían hacerse cargo del cultivo, según ha declarado en los juzgados arropado por un centenar de personas. Es la cabeza visible del movimiento Dolça Revolució y trabaja en Balaguer (La Noguera). A finales de febrero, junto a dos médicos, la monja Teresa Forcades e Isabel Cusó, llenó el Palacio de deportes de la Vall d’Hebrón para reclamar que se estudie en profundidad el Dióxido de Cloro.

¿Por qué abandonó la producción convencional por las plantas medicinales?
Hacía tiempo que algunos compañeros que habían pasado a ecológico estaban ya pinchando y cualquier agricultor se arriesga a perder las cosechas por no tratar con químicos. Un día descubrí la historia de la stevia, contacté con una asociación de padres de niños diabéticos americanos que habían muerto y que lucharon contra la empresa Montsanto que utilizaba aspartamo como edulcorante. La stevia estaba prohibida por esos intereses de la misma Monsanto. Me picó la curiosidad. Sembré stevia, beneficiosa en diabetes mientras que el aspartamo, que se usa en muchas bebidas, puede matar a un niño. Descubro entonces un mundo y me pregunto por qué lo que puede curar está prohibido y por qué lo tóxico está por encima de lo natural.

¿La stevia que se encuentra en los supermercados es la que usted planta?
No, porque está prohibido vender la stevia en hoja. Se puede vender con un 95% de pureza, pero entonces ya no tiene ninguna propiedad.

¿Le acarrea problemas su campaña del dióxido de cloro para curar enfermedades como la malaria y de la marihuana para uso terapéutico?
Sí, pero ya me gusta.

¿Sigue plantando marihuana?
Ahora empezamos a sembrar otra vez. Desde femlanostra.org animamos a cada persona que quiera a sembrar una planta, que no es delito. No será necesario que nosotros, como colectivo Dolça Revolució, tengamos muchas plantas para atender urgencias de personas que necesitan y que están muriéndose de cáncer o que tienen esclerosis múltiple. Con nuestra campaña Plantem Maria pedimos que mil, tres mil o cinco mil personas planten una planta de marihuana en toda España o en Hispanoamérica. Nuestra idea es que la planten no para ellos sino para dársela a personas enfermas que se pongan en contacto con la Dolça Revolució de les plantes medicinals y que la necesiten.

¿Cuándo iniciarán la campaña?
Acabamos de aprobar los contenidos de la campaña y los haremos públicos en unos 10 días. La idea es explicar cómo sembrarla, cómo recolectarla, para qué servirá, qué propiedades tiene. Haremos una acción colectiva hacia octubre, cuando se recolecte. Una décima parte de la mata que cada uno plante se llevará a las unidades de dolor de los hospitales para que la utilicen.

Usted ha llamado “criminales”, “sinvergüenzas” e “indecentes” a las administraciones en general y a organizaciones como la OMS. Comprenderá que no sea muy amado por el establishment
Lo son. Porque nosotros con pocos medios donde podemos incidir, como en Àfrica, vemos curaciones de malaria utilizando dióxido de cloro y artemisa. Parece mentira, pero si no se lo creen… ¡A ver si tienen narices para venir investigadores con nosotros a África y hacer esas pruebas! Las farmacéuticas no quieren verlo. El dióxido de cloro es muy barato. Con la artemisa mucha gente en África también se cura definitivamente de malaria. Es tan increíble que puede parecer mentira. El dióxido de cloro suficiente para tratar a mil personas vale dos euros. Y estamos sembrando artemisa en África, dentro de unos años crecerá sola.

¿A cuántas personas agrupa Dolça Revolució?
Simpatizantes miles, socios que pagan somos unos mil y pico.

¿Qué relación tienen con los profesionales de la medicina profesional?
Se están sumando muchos médicos que están saliendo del armario y apuestan por la medicina holística, por terapias naturales, por la acupuntura. Dolça Revolució parte de la sociedad, que los apoya. Nuestras terapias no son peligrosas, Suiza las reconoce. La doctora catalana Teresa Ilari ha conseguido incluir terapias naturales en la salud pública de Nicaragua, vendrá a Catalunya a hacer un curso. El jefe de Psiquiatría del Hospital de Léon, Javier Álvarez, ha conseguido desmedicalizar a 600 enfermos y nosotros ahora lo apoyamos con una fundación para acabar con la mentira de las enfermedades psiquiátricas para vender medicamentos. El jefe de farmacología de la Vall d’Hebron, Ramon Laporte, prologa el libro Medicamentos que matan y crimen organizado. Todo va a cambiar muy rápido. Y la sociedad civil tenemos que arriesgar para que los médicos puedan hacer su trabajo al frente de la sanidad pública.