José Manuel Díez

1978

Nací y crecí en Zafra (Extremadura). Hijo de Vicente Díez y Ricarda Hernández. Mi familia es originaria de Extremadura por parte de padre y de Andalucía por parte de madre. Tengo una hermana tres años menor: Mamen Díez.

Década de los 80

Estudié en el colegio público Juan XXIII de Zafra. Ahí tuve mi primer contacto con la literatura y el teatro. Empecé a escribir poemas, cuentos y estrofas de canciones con 9 años. En mi casa se escuchaba Serrat, Perales, Nino Bravo y La Paquera de Jerez.

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El internado (1989 – 1994)

Estudié cinco años en el Colegio San José de Villafranca de los Barros. Ahí descubrí mi interés por el deporte, el dibujo y el ajedrez, y mi total desinterés por la religión de sotana y capón. Las primeras lecturas de Julio Verne, Mark Twain, Jack London y Rudyard Kipling son de esta época.

Cuando cumplí 13 años, mis padres me regalaron una minicadena de doble pletina y vinilo. Los primeros discos que compré con mis ahorros fueron “Dangerous” de Michael Jackson y “¡A por ellos…! que son pocos y cobardes” de Loquillo y los Trogloditas. Fui primera voz del coro del colegio durante dos semanas. Me echaron por no aprenderme las canciones en latín

Primera juventud. El instituto (1995 ­– 1999)

Me convertí en un gran lector y en un gran melómano a costa de suspender casi todas las asignaturas. El rock y el blues me hicieron perder la cabeza (Bob Dylan, The Doors, Extremoduro, Otis Redding, Héroes del Silencio, Janis Joplin y sobre todo Queen) y también la poesía (Pablo Neruda, Miguel Hernández, Lorca, José Hierro y José Agustín Goytisolo son los primeros autores que admiro).

Nunca olvidaré la magia de estos años: las primeras pandillas, los primeros ligues y las primeras experiencias en casi todo. Mis pocos ahorros los gastaba ya en libros y en discos.

Segunda juventud. La universidad (1999 – 2004)

Con 215 años me fui a Badajoz a estudiar Ciencias Ambientales, sin demasiada convicción de lo que hacía. Allí descubrí el mundo de los cantautores (Sabina, Aute, Luis Pastor, Pablo Milanés, Pedro Guerra y especialmente Silvio Rodríguez) y leí tres libros que cambiarían mi vida: El Quijote, Ficciones y Pedro Páramo.

Fue una época de despreocupación y bohemia, primeros viajes, primer amor y primeras despedidas. En esta época formé parte de distintos movimientos asociativos y escribí la mayoría de los poemas que terminarían dando forma a mis dos primeros libros: 42 (Nuevas Letras, 2004) y La caja vacía (Visor Libros, 2006). A finales del año 2002 nace El Desván del Duende.

El Desván del Duende (2002 – 2014)

6Estos 12 años abarcan la que hasta ahora ha sido la época más fructífera y libre de mi vida. Comencé a escuchar flamenco y grupos de fusión flamenca (Camarón de la Isla, Enrique Morente, Pata Negra, Mártires del Compás, Kiko Veneno, Los Delinqüentes, La Cabra Mecánica).

Trabajé en distintos empleos para poder dedicarme a lo que verdaderamente me gustaba, que era escribir y cantar. Estudié mucho, leí mucho, me relacioné con lo mejor y lo peor de la calle, que siempre fue mi gran escuela. Pasé también algunos años de escasez económica, de pérdida de fe y de búsqueda de mí mismo. Todas estas experiencias me hicieron creer y crecer.

Literariamente, me enamoré de Hemingwey, Borges, Cortázar, Rimbaud, Pessoa, Girondo, Szymborska, Antonio Porchia, José Emilio Pacheco y Pavesse. Musicalmente, descubrí el rap, el tango y el jazz moderno, y redescubrí la música clásica y la copla. Recorrí a pie, en tren o en autobús España y Portugal en su totalidad. Viajé a México, Argentina, Marruecos, Suecia, Cuba, Venezuela, Alemania, Liechestein, Suiza, China, Italia, Inglaterra, Tibet y Francia.

Casi todos mis ahorros de estos años los gasté en conocer otros países y otras culturas. Empecé a escribir relatos cortos y artículos periodísticos. Di forma a un blog durante más de seis años y colaboré con publicaciones, instituciones, proyectos sociales y medios de comunicación muy diversos. Hice más de 100 recitales poéticos en colegios, institutos, bibliotecas y cárceles y creé los espectáculos de poesía y música “Los poetas insólitos”, “El vuelo del Paquidermo” y “Lecciones de ingravidez”.

Di forma a dos nuevos poemarios: “Baile de máscaras” (Hiperión, 2013) y “Estudio del enigma” (Visor Libros, 2015). Con el Desván del duende, grabé tres discos (“Eres buena gente” en 2007, “Increíble pero cierto” en 2009 y “Besos de cabra” en 2012), siete videoclips y el documental “Si se quiere se puede”. Hicimos más de 700 conciertos y creamos la plataforma Si se quiere se puede, con la que pusimos música a la Selección Española en las Paralimpiadas de Londres 2012. En estos años tuve la oportunidad de tocar en algunos de los festivales más importantes de España (Viñarock, Extremúsika, Arenal Sound, Espantapitas, Cruilles, Play, Womad, Mercat de Vic y Shikillofest…) y de compartir escenario con algunos de los mejores artistas del mundo, como Manu Chao, UB 40, Andrés Calamaro, Toumani Diabate o Betty Lavette

Nueva vida. Duende Josele (2015)

7He decidido que no quiero seguir haciendo la misma música que hacía con 25 años. Me he exiliado voluntariamente en la isla de Lanzarote, donde colaboro con la Fundación José Saramago y estoy dando forma a dos nuevos libros y a “La Semilla”, mi primer disco como Duende Josele.

Quiero escribir, cantar y crear desde nuevas perspectivas. Quiero disfrutar más serenamente de todo lo experimentado. Quiero devolver a mi familia, a mis amigos y a mis seguidores una pequeña parte de todo lo que me han dado en estos años, y hacerlo en forma de canciones, de poemas y de esperanzas reales en un mundo mejor. Con esas ilusiones trabajo y vivo cada día. Me siento feliz. Y, sobre todo, me siento libre para compartir esa felicidad.

Gracias a quienes lo vivís cerca de mí.