El pilotito naranja

Hace unas semanas mi Wii dejó de funcionar. De repente fui a encenderla y no respondía. Probé a enchufarla y desenchufarla varias veces y seguía sin funcionar. La dejé varios días y volví a probar sin obtener respuesta, y así sucesivamente casi una vez por semana.

Resignado consideré que se había estropeado definitivamente y esperé un buen momento para arreglarla. Probé la última vez hace un par de días y seguía igual, así que busqué su caja y la dejé preparada por si la llevaba a reparar.

Hoy, cuando llegué a casa se había ido la luz. Como se suele decir había saltado el automático. Procedí a levantar el interruptor que había interrumpido el suministro eléctrico y me vine a la sala de ordenadores a comprobar que todo estaba en orden.

Luego fui al salón a cenar y al abandonarlo, al apagar las luces, vi que desde la izquierda de la televisión me saludaba timidamente un piloto (led) naranja. La Wii había resucitado. He probado a encederla y apagarla y funciona perfectamente.

A veces, no siempre, es posible que las cosas se arreglen con el tiempo y un apagón. Al volver la luz espero encontrar siempre un led naranja, un pequeño y tímido gesto, que me indique que todo vuelve a su cauce.

Un intruso en el paraíso

Alguien dijo que al hombre, también a la mujer, les expulsó Dios del paraíso por comer una manzana. Con ello simboliza la desobediencia y el castigo.

Yo, estos días he desobedecido a mi propia conciencia y me he ido al paraíso.

Figura a pocos kilómetros de Plasencia, en un pequeño pueblo llamado el Villar de Plasencia. He comprobado que Dios no expulsó de allí a nadie, sino que hizo una selección para que se quedaran los mejores.

A ratos me he sentido un intruso en aquel maravilloso paraje, por no saber si hacía bien en ir, al principio, y por dudar de estar a la altura de sus habitantes después. Si tengo que destacar a alguien lo haré con las personas que tan bien me han acogido en su seno, pese a las dificultades que entrañaba. Especialmente a Cuky, a Naiara y a Carlos, a quien dedico la canción que acompaña esta entrada. Pero también al resto, a Edu, al Quillo, a los dos Ivanes, a Jessi, a Raquel, a Alberto, a Harvar (creo que se escribiría así)…

Espero no olvidarme de ninguno.

Pero ese pueblo tiene mucha más gente maravillosa, y a todos vaya mi agradecimiento, por descubrirme un día el paraíso y por dejarme infiltrarme en él durante unos días después.

Allí estaré

Cuando me haya sumergido en el olvido
Cuando me haya diluído en agua y sal
Cuando sea un trozo de lo que has vivido
Cuando sea tanto como tu me quieras recordar
Cuando el tiempo ya no sea enemigo
Invencible porque no aguanta un farol
Cuando ya no exista nada decisivo
Ni una sola estupidez que discutir entre tú y yo

Cuando sople el huracán y te arrastre hasta gritar
No te asustes porque estoy detrás de tí
y aunque no me puedas ver piensa en mí y allí estaré
Cuando apriete con violencia el vendaval
Asustando al huracán

Cuando tengas caducadas mis urgencias
Cuando queden mis zapatos sin usar
Cuando ya no encuentres restos de ceniza
Ni mi ropa sin guardar por donde quiera que vas
Cuando no resuenen más mis maldiciones
y mi risa y llantos juntos galopar
que aunque no vuelvas a ver mis intenciones
de jugar a ser feliz cada día un poco más

Cuando sople el huracán y te arrastre hasta gritar
No te asustes porque estoy detrás de tí
y aunque no me puedas ver piensa en mí y allí estaré
Cuando apriete con violencia el vendaval
Asustando al huracán
Asustando al huracán

Cuando sople el huracán y te arrastre hasta gritar
No te asustes porque estoy detrás de tí
Y aunque no me puedas ver piensa en mí y allí estaré
Cuando apriete con violencia el vendaval
Asustando al huracán
Asustando al huracán

La catedral vieja (A tu estilo II)

Plasencia comenzó a construir su catedral en el siglo XIII. Con esfuerzo, una ciudad floreciente, consiguió en dos siglos levantar las piedras del que sería su templo episcopal. Era un templo austero para la época, de estilo románico en su transición al gótico, que ya imperaba por las principales urbes.

Cuando en la ciudad empezó a entrar el oro procedente de América sus habitantes decidieron invertir en un nuevo templo, en lugar de reforzar el anterior. Para ello, en vez de tirar la vieja catedral y construir una nueva sobre sus cimientos, lo que hicieron fue ir derribando poco a poco la antigua, utilizando sus piedras para la nueva construcción y a la vez su estructura como apoyo para la nueva.

Al lado del viejo templo se fue levantando una gran seo que hoy luce majestuosa sobre su predecesora.

Plasencia hoy puede presumir de tener dos catedrales gracias a que alguien decidió no derribar una completamente para construir la nueva. La vieja sigue haciendo su papel de soporte y, si miras en su estructura central puedes ver como los nervios de sus bóvedas se han ido torciendo con el tiempo por el peso de la nueva. Pero aún así se mantiene en pie.

Muchas veces para olvidar nuestro pasado decidimos destruirlo por completo y borrar sus huellas para empezar a trazar nuevos caminos. Sin embargo lo verdaderamente inteligente es utilizar el pasado para que el presente se apoye fuerte y crezca majestuoso. Aunque a veces las piedras que sustentaron nuestra vida se resientan y se tuerzan.

Desde o Algarve

No sé realmente si este post saldrá a la luz ya que intento actualizar desde el móvil mediante el correo electrónico.

Pero mientras mis compañeros de expedición duermen, tras la dura jornada de ayer, me gustaría dejar alguna reflexión sobre lo que están siendo estos días en tierras lusas.

Días de sol, comida, arena y fiestas que quedarán en el recuerdo como el sol del calor de unos amigos bronceando el corazón, de forma perenne; la comida compartida con una sonrisa, que alimenta el alma; la arena de playa que quedará en los bolsillos, como recuerdo de unos días inolvidables y la fiesta de un corazón contento como banda sonora de un viaje.

Siempre faltarán personas que nos hubieran gustado que estuvieran, pero nunca sobrará ninguno.

Algunos de estos amigos han llegado a mi vida hace poco tiempo, otro lleva, se puede decir, media vida, pero unos y otro han demostrado tener una palabra de ánimo y un abrazo cuando se necesitan.

Muchas gracias.

Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Orange.

Lo que también veremos

Es sorprendente que cada vez que voy a Portugal me depara una sorpresa. La última vez que estuve nos tuvimos que alojar en Setubal ya que en Lisboa no había plazas libres en los albergues. Cual no sería nuestra sorpresa cuando al llegar al albergue comprobamos que al lado celebraban la feria de la cerveza. Os podéis imaginar el resto.

En esta ocasión le toca a la sardina. En Portimao y durante estos días se celebrará el festival da sardinha. Os dejo el programa y algunos ejemplos de lo que viviremos. Sólo por dar envidia:

Dia 8 | La Fura Dels Baus – «Naumaquia»
Dia 9 | Mickael Carreira
Dia 10 | Orishas
Dia 11 | Camané
Dia 12 | João Pedro Pais e Ricardo Azevedo
Dia 13 | Jorge Palma
Dia 14 | Da Weasel
Dia 15 | Mafalda Veiga
Dia 16 | Martinho da Vila
Dia 17 | Just Girls

Mañana estaremos aquí


Parecía que no llegaría nunca. Los días pasaban lentos, eternos, y las esperadas vacaciones parecían cada vez más lejos, aunque fueramos aproximándonos a ese día 8 de agosto…

Cambiaron los planes mil veces, del coche bajaron y subieron decenas de personas hasta conformar la expedición definitiva y seguro, la más acertada. Serán 7 grandes días en una inmejorable compañía y en un marco incomparable. ¿Quién puede pedir más?




Un placentino de Zafra

Lleva su amor a Extremadura donde quiera que vaya, ya sea el Tibet, China o Argentina. Presume de segedano pero también de pacense, cacereño y placentino porque allá donde va encuentra una casa con las puertas abiertas, en justa correspondencia a su humanidad.

El otro día demostró su cariño a Plasencia, como sólo él sabe hacerlo, y Plasencia se lo agradece. Estamos orgullosos de sentirte entre nosotros, hermano.