Previsión meteorológica

Hoy el sol no ha salido en tu espalda, ni se puso anoche la luna en tus ojos.

No he visto las nubes de miel, que buscaba en tu mirada, ni han llovido mis caricias en el valle de tus pechos.

No he escuchado el rumor de tu voz, en la caracola de tus labios, ni he sentido el calor de tus manos, recorriendo mi cuerpo.

Hoy ha arreciado la lluvia solo sobre mis hombros, y no he podido resguardarme al paraguas de tu pelo.

Hoy no ha soplado la brisa de tu respiración en mi boca, ni he bañado mi corazón en el lago de tu sexo.

No he sentido el vapor de la humedad de tus besos ni me he perdido en la niebla de dormirme entre tus senos.

Espero que pronto cambie el tiempo.

Mensaje en una botella


He encerrado mis palabras en una botella, que desde el estuario del Sado he lanzado al mar.

De la mano de la corriente de las canarias te llegarán, impregnadas del calor del archipiélago y el púrpura de Essaouira.

Llevarán el sol de invierno, olores de otoño y sentimientos de una primavera anticipada*, en busca del calor estival que ofrecen tus brazos.

Llevarán los gélidos vientos del norte, las cálidas corrientes de Senegal y una afrenta al socaire, para que tímidas, pero osadas, alcancen tus ojos, que imagino llorosos por la brisa guanche que llena de mar tu mirada.

En ellas he escrito secretos que tan solo Eolo y Poseidón conocen.

*(Uso no autorizado de primavera anticipada – en homenaje a mi amigo Carlos)

In Memoriam

Acerca tu mirada a este paisaje. Que tus ojos recojan todo el verde profuso que lo habita, la luz azafranada que da vida al silencio, la plenitud posible, exuberante, del volcán, la de la luna llena… Que descubran tus ojos la vigencia vegetal que se despliega e inunda su verdor entre los cardos, a ras de tierra. Y en la hora del sol en lo más alto, un aroma en el aire que perfila la misma pulsación de la mañana. Acerca tu mirada, y que tu boca contemple este paraje, abigarrado y profundo, colmado de chumberas y de cactus y de granadas solas. Que tanta floración no es un engaño ni tampoco un misterio, sino tan sólo un modo de sentirse desmedido, cercano a lo que importa, por fin libre.

Ángel Campos Pámpano

Sé que me adelanto…

Sí. Se que me adelanto. Que aún falta mas de un mes para navidades. Pero nunca he tenido tan claro lo que quería pedir a los reyes, el papa noel, el olentzero, o quien diablos quiera traerme un regalo estas fiestas. Vuelvo a tener ilusión por rellenar mi carta. Vuelvo a mirar con nostalgia los escaparates para recuperar la emoción del niño que cree en los magos de oriente. Vuelvo a formular deseos cuando veo una estrella fugaz y vuelvo a pronunciar tu nombre 3 veces para que aparezcas.Volveré a escribir un nombre en nochevieja, en un pequeño papel que arderá al cambiar de año. Volveré a dejar calcetines bajo el árbol y me pondré ropa interior roja para empezar una nueva vida…Falta mucho para navidades. Pero ya sé lo que quiero.
I don’t want a lot for ChristmasThere is just one thing I needI don’t care about the presentsUnderneath the Christmas treeI just want you for my ownMore than you could ever knowMake my wish come true ohAll I want for Christmas is you I don’t want a lot for ChristmasThere is just one thing I needDon’t care about the presentsUnderneath the Christmas treeI don’t need to hang my stockingThere upon the fireplaceSanta Claus won’t make me happyWith a toy on Christmas dayI just want you for my ownMore than you could ever knowMake my wish come trueAll I want for Christmas is youOhh, Baby …I won’t ask for much this ChristmasI won’t even wish for snowI’m just gonna keep on waitingUnderneath the mistletoeI won’t make a list and send itTo the North Pole for Saint NickI won’t even stay awakeTo hear those magic reindeer click’Cuz I just want you here tonightHolding on to me so tightWhat more can I do, babyall I want for Christmas is youAll the lights are shiningSo brightly everywhereAnd the sound of childrens’ laughter fills the airAnd everyone is singingI hear those sleigh bells ringingSanta won’t you bring meThe one I really needWon’t you please bring my baby to me quicklyI don’t want a lot for ChristmasThis is all I’m asking forI just wanna see my babyStanding right outside my doorI just want you for my ownMore than you could ever knowMake my wish come trueBaby all I want for Christmas is youAll I want for Christmas is you, baby

Huesca ya no está triste

Huesca, que ayer me pareciera fría, me recibe hoy encerrada en niebla, para regalarme ese aroma de las tardes otoñales de tierra húmeda, chimeneas y la estufa de carbón de la anciana castañera que vende sus frutos asados junto al coso oscense.

Con mi mirada sigo el viejo carrito de madera ,que durante años ha regalado a miles de personas su dulce sabor y ese calor que desprende el cucurucho de papel que recoge las castañas recién reventadas entre las brasas, hasta que desaparece envuelto en niebla, como si de un espejismo del pasado se tratara.

Unos metros más allá, las nieblas del alto Aragón me descubren su muralla, y una joven muchacha que arrecida espera la llegada del coche que la viene a recoger.

Pienso en ti, te oigo, y desembocan en el Cinca las aguas del Tajo y el Guadiana, con su alegre discurrir del otoño, arrastrando las hojas del pasado, que se arremolinan en unos hoyuelos que me recuerdan los que dibuja tu rostro cuando sonríes.

Me duermo en su cauce mientras en mis oídos aún suena el cristalino curso de tus palabras, que se van apagando en una nana, que me invita a soñar contigo…

Levántate, Segunda,

levántate al instanti,

que el niñu quieri agua,

levántatinuta.

La palumita blanca

que canta allá en el olivu,

cállati palumita

que duerma mi niñu.

Ea, ea que ya se durmió.

Cuentos de África: La bella Fatiha VII

Despertaron cuando el sol se ocultaba tras el horizonte. Fatiha parecía recuperada y Mirenne también había recobrado las fuerzas que aquel militar argelino le había robado. Las huellas de sus compañeros de viaje apenas eran perceptibles, pero sabían que el único camino posible era seguir de frente, dejando aquella maravillosa puesta de sol a su izquierda.

Comenzaron a caminar. Abrigadas por la manta que horas antes les había servido para resguardarse del sol. Ahora lo hacía del frío. Sabían que iban por el lugar correcto porque de vez en cuando encontraban un pequeño rastro que el viento no había tapado del renqueante deambular de sus compañeros. Se habían perdido en el horizonte y dudaban si los volverían a ver, pero confiaban en compensar las horas perdidas caminando de noche.

A lo lejos, y en medio del rastro de huellas vieron una manta de color rojizo que pronto identificaron como la de uno de sus acompañantes. Pensaron, que como ellas, se había separado del grupo para descansar. Al pasar por su lado comprobaron que no había nadie bajo ella, si no un pequeño recipiente con sus dosis diarias de agua. Agradecidas recogieron el agua y la manta para devolvérsela a su dueño si volvían a verse.

Caminaron toda la noche y justo cuando el sol volvía a aparecer por el Este divisaron al grupo acampado. Habían parado en el único espacio con restos de vegetación que habían encontrado en el camino. No era un oasis pero las plantas luchaban por sobrevivir en aquella tierra ingrata.

Entre los viajeros buscaron al propietario de la manta roja que se resguardaba del frío acurrucado entre dos compañeros. Echaron sobre su fatigado cuerpo la manta y le dejaron dormir. El viaje era largo y ya habría tiempo para agradecerle el gesto.

Prepararon te y esperaron a que el resto de compañeros se fueran despertando con el olor de las hierbas hirviendo en el improvisado fuego que habían encendido.

Intentaron seguir el camino con sus compañeros, pero el largo viaje nocturno empezaba a pasar factura, por lo que decidieron seguir viajando de noche y esperar en aquel marchito vergel la puesta del sol. Ya los volverían a alcanzar.

Cuentos de África: La bella Fatiha VI

Los dos primeros meses en Ceuta transcurrieron como un juego de aventura trasladado a la realidad. Cada mañana nos vestíamos nuestros uniformes para convertirnos en los soldaditos de plomo en carne y hueso de un grupo de fanáticos que habían trasladado su impotencia y sus ficciones a un escenario natural, y que servían de directores de orquesta para una melodía trasnochada y sin sentido que se había ejecutado cientos de veces.

Nos preparamos para enfrentarnos a un enemigo imaginario e incluso aprendimos a hacer frente a una hipotética guerra nuclear, vestidos de patos para que nuestros posibles cadáveres lucieran más ridículos en caso de un ataque atómico.


Un día, mientras formábamos frente al gimnasio para matar el tiempo y regocijo de nuestros superiores en mando, que disfrutaban viendo sus muñecos ordenados en filas, perfectamente alineados, llegaron 2 individuos vestidos de paisano que pronunciaron mi nombre en alto y me hicieron salir de la formación.

En aquel momento no supe que pensar. Recapitulé cuántos recuerdos me quedaban de aquellos meses buscando una razón de indisciplina que pudiera motivar aquella inesperada visita, pero no la encontré.

Se identificaron como brigadas de la comandancia general, Unidad de Inteligencia, y dijeron que se encargaban de la prensa militar.

Enseguida supe a qué venían. Habían descubierto mi último artículo para diario Mérida, que lo había publicado también el diario el País días antes de mi incorporación a filas y querrían explicaciones. Se trataba de un artículo a favor de la insumisión.

Un mes antes de unirme a aquel juego maquiavélico, de niños vestidos de hombre y hombres vestidos de payasos, había recogido en la carretera de Plasencia a Cáceres a un autoestopista que se dirigía a casa de su hermano. Al día siguiente sería juzgado por insumisión. Cuándo me contó la historia me resultó interesante, así que paré en Cáceres a conocer de primera mano el caso.

El encausado me recibió en una pequeña vivienda en un bajo del casco antiguo cacereño. Nos sentamos a tomar café y poco a poco fue desgranando su vida. Tenía una niña pequeña, recién nacida, y su trabajo era el único sustento para la familia. Pero no era este el único motivo de su insumisión, sino su oposición rotunda a entrar en aquel juego de obligaciones sin sentido, que pretendían hipotecar 9 meses de su vida, empuñando un arma que detestaba, en defensa de un país que no reconocía.

Cuando llegué a Mérida escribí su historia, junto a una reflexión a favor de los derechos humanos, claramente vulnerados en situaciones como esta. No sé aún cómo aquel artículo llegó al País, pero días después lo publicaba en su edición nacional entre las páginas de opinión.

Estaba seguro, habían leído aquel artículo y ahora venían a pedir responsabilidades.

Quiero / Je veux

Quiero encontrar este otoño el calor del verano,
Quiero encontrar tu dulzura de caramelo y miel.
Quiero buscar mi refugio escondido en tus brazos,
Quiero que cada día que pase no parezcan cien.

Quiero que nazcan las flores también en invierno
Quiero que broten orquídeas bajo tus pies
Quiero que salga la luna en tu regazo
Quiero despertar con el sol y volverte a ver.

Quiero que la noche tenga la luz de tus ojos
Quiero que el dia me encuentre bajo tu piel
Quiero que la tarde sea siesta dormido en tu abrazo.
Quiero que el tiempo se pare cuando tú estés.

«Je veux trouver cet automne la chaleur de l’été,
Je veux trouver ton douceur de bonbon et de miel.
Je veux chercher mon refuge dans tes bras caché,
Je veux que chaque jour qui passe ne semble pas centaines.

Je veux que les fleurs soient nés en hiver
Je veux que les orchidées germent sous tes pieds
Je veux que la lune parte dans ton giron.
Je veux réveiller et te revoir avec le soleil

Je veux la nuit pour prendre la lumière de tes yeux
Je veux que le jour me trouvé sous ton peau
Je veux que l’après-midi soie sieste endormi dans ton étreinte.
Je veux que le temps s’arrête lorsque tu y etês»