Hipotermia

Me sorprendió el sol a mis espaldas
mientras miraba al mar buscando
tus ojos.

La arena se mostraba fría, dura,
y el gélido atlántico constreñía mis pies.

Sin embargo seguí andando,
adentrándome
en el agua, hasta oler su sal.

Había llegado a mi ventana
esta mañana temprano, ese ácido hedor,
que me embriaga,
de crustáceos y algas marinas.

Lo fui buscando.

Dejé mi ropa sobre la arena
y pese al frío de la mañana,
y el lacerante piélago
sesgando mi respiración,
continué andando.

Poco a poco empecé a notar
síntomas de hipotermia.
Comencé a sentir un dolor agudo
y me encontré sólo en la inmensidad
del ponto.

Sin embargo una masoquista mezcla de placer
y tortura se apoderó de mi,
cuando me vi abrazado por sus aguas.

Duele caminar hacia ti,
pero sólo verte compensa
tanta aflicción.

Escrito para Nuevas Ilusiones el 17 de abril desde la playa de A Coruña. Hoy he vuelto a sentir ese frío.

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