2009. El hombre más feliz del mundo

Hoy, que miro atrás, como cada año, buscando imágenes para hacer un resumen del año que se cierra, me doy cuenta de que me gustaría alargarlo eternamente y seguir saboreando los momentos que lo han convertido en, posiblemente, el mejor año de mi vida.

Quizás por eso, como premonición, decidí empezarlo un día antes, y en aquel año nuevo improvisado 33 abrazos me demostraron el valor de la amistad. 33 abrazos de distintos puntos de España que sacudieron mis emociones, en un inmerecido gesto de fraternidad, que nunca sabré cómo agradecer.

Aquel día, yo, que siempre me he considerado a los ojos de la gente como un patán irresponsable, como un díscolo Quijote que se entretiene a jugar al ajedrez con sus gigantes mientras arden sus molinos, recibí una lección de fe que aún hoy me hace estremecer sin saber si estaré capacitado para responder. Cuando mi hermano y mi cuñada me ofrecieron ser padrino de mi primer sobrino, Alejandro, me temblaron, y aún lo hacen, las piernas.

Era la manera más hermosa de comenzar el año. La razón por la que inconscientemente había celebrado aquella fiesta. El mayor gesto de confianza que nadie nunca había depositado en mi. Hoy sigo dudando si era merecedor de este regalo, si podré responder correctamente, pero sé que si algo vale, daría mi vida por él. Espero no defraudar nunca a quienes me confiaron esta responsabilidad.

Este año no voy a hacer un recorrido mes a mes por su calendario como en otras ocasiones. De este año solamente quiero remarcar tres de los momentos más importantes de mi vida.

  • Iván siempre ha sido especial para mi. No sé si por ser el pequeño, si por coincidir en gustos o aficiones o simplemente por ese caracter arrollador que le convierte en una persona exclusiva. Esa mezcla de ingenuidad casi infantil y sobriedad venerable, de coherencia y constancia, de madurez y sensibilidad… Iván es la responsabilidad que me falta y la infancia que perdí. Patricia es su hemisferio. Estoy convencido de que si hubiesen nacido en dos partes remotas del mundo habrían terminado encontrándose. Patricia es amor, comprensión, cariño, pero también genio e ingenio, solvencia, lucidez, enjundia, raciocinio… Por eso poder unirlos, que el destino me diera la oportunidad de ser quien ejecutase oficialmente el designio de permanecer unidos bajo el que habían nacido, me hizo feliz. El hombre más feliz del mundo.

  • Alejandro es sonrisa. Es el motor bajo el que ahora bombea sangre mi corazón. Es la nana que me acuna cada noche y me aleja de mis pesadillas y el agua fresca que cada mañana me despierta para afrontar el nuevo día. Lo oí llorar. En el pasillo del hospital sonaba un llanto infantil, un llanto de vida que pronto identifiqué. Era mi primer contacto con el que sería mi ahijado, aquel sereno llanto que decía «ya estoy aquí». Le oí llorar y fui feliz. El hombre más feliz del mundo.
  • Mis padres son sacrificio. Son el esfuerzo diario por sacar adelante una familia. Son kilómetros de distancia con los que tejieron la manta que cubrió nuestros fríos, con los que dibujaron el plato que nos alimentó cada día, con los que escribieron la constancia que nos educó y con los que extendieron las raíces que nos hicieron crecer. Mi padre es horas de soledad en una habitación, es días de sol y lluvia en una perdida carretera, es kilómetros de oscuridad hasta llegar al hogar, es lucha y tesón por vernos crecer, aunque fuera cada quince días. Mi madre es la soledad de una cama vacía, es la maleta preparada para cambiar de vida constatemente, es la llamada esperada, la respuesta adecuada, el plato de sopa, el libro de la vida. Por eso, cuando los vi felices en la fiesta de jubilación, de jubilación de ambos, de abandono de una vida de sacrificios, fui feliz. El hombre más feliz del mundo.

Además tenerte ahí. Sí, justo ahí. Me hace feliz. El hombre más feliz del mundo.

Espero tener otros 4 motivos así para destacar en 2010.

Frases para la historia


«Si Dios no hubiese querido que comieramos animales, ¿cómo es que los hizo de carne?»
Sarah Palin, Ex-Gobernadora de Alaska (de esparto para que no se la coman)

No suelo colgar frases celebres en mi web, pero esta me ha soprendido tanto que tenía que compartirla con vosotros. Desde luego es una sentencia irrevocable ya que si Dios (de existir) hubiese querido que no nos comiésemos a los animales lo justo es que los hubiese protegido haciéndolos de aluminio o metacrilato. Claro que es que a nosotros nos da por comer cualquier cosa y si son de carne porque son de carne, pero si fueran de canónigos también nos los tragariamos, «lo que se mueva a la cazuela».

Con frases como esta uno comprende como esta señora llegó a ser gobernadora republicana de los EEUU en Alaska, un sitio dónde lo lógico es tener las ideas frescas, y por lo que veo la alimentación también.

No olvidemos que esta señora fue candidata a la vicepresidencia de los EEUU afirmando que comandaba una misión divina y que posteriormente apareció en un vídeo recibiendo un exorcismo para espantar las brujas y demonios que se interponían en su camino. Quizás fue ahí dónde Dios le dijo… «¿no te das cuenta Sarah de que si los animales son de carne será por algo… ?anda pasame el jamón….»

Cantar un villancico

Mañana será Nochebuena. Compartiré mesa con algunas de las personas a las que más quiero, en un lugar diferente de los habituales en estas fiestas, pero faltarán otras muchas con las que me gustaría cenar en un día tan especial y cantar con ellos un villancico.

No soy creyente, creo que lo repito tanto como Extremoduro cuando afirman que son drogadictos, pero lo mio es más sano. O no.

Pese a mi ateísmo me gustan estas fechas y las celebro con devoción. Me ilusiona ver la felicidad, a veces obligada e hipócrita, pero casi siempre sincera, de las personas, sobre todos los niños, en estos días. Me encanta gritar «¡Feliz Navidad!» al cruzarme con alguien al pasar por la calle o quedarme absorto mirando las luces reflejadas en la pupila de un niño. No sé por qué me hace tan feliz el solsticio de invierno.

No creo en la religión pero creo en las personas. Quizás por eso. Reformulo la expresión. No creo en la religión porque creo en las personas, y por eso me apetece cantar un villancico con ellos estas navidades.

Creo en mi familia.

  • En mis padres a los que al final la vida les regala el tiempo y la compañía.
  • En mi madre que ya no tiene que esperar la llamada de los miércoles o el fin de semana para disfrutar de un matrimonio que se hizo intermitente.
  • En mi padre que no volverá a maldecir las sábanas frías y vacías de un sucio hostal o una descuidada casa de alquiler.
  • En mi hermano Javi y mi cuñada Noelia que han dibujado su amor y sus ilusiones en la sonrisa de Alejandro.
  • En mi hermano Raul y mi cuñada Raquel que regalan cariño y comprensión en cada gesto.
  • En mi hermano Iván y mi cuñada Patricia que son capaces de convertir 151 kilómetros en milímetros y acariciarse con palabras.
  • En Alejandro que me hace vivir.

Creo en mis amigos.

  • Creo en Mario, mi vecino-hermano de Barcelona, que pese a la distancia vive puerta con puerta siempre a mi lado.
  • Creo en Roberto, el Peter Pan que es capaz de trasladarme cada día al país de Nunca Jamás.
  • Creo en Jose que me regala canciones y poesías envueltas en un abrazo.
  • Creo en Elena que me ha convencido de que un mundo mejor es posible si está adornado con su voz.
  • Creo en Alberto que me ha enseñado que el mejor bastón para caminar son los amigos.
  • Creo en Mamen y Escudero que han recuperado juntos la sonrisa que añoraba.
  • Creo en Cristina y Jordi que ven crecer la ilusión en una ecografía.
  • Creo en Noelia que cambia sonrisas por respuestas y las deja olvidadas, a propósito, en la cara del entrevistado.
  • Creo en Helena que es capaz de abrazarme desde Madrid y hacer que sienta su calor.
  • Creo en Naiara, el hada madrina capaz de aparecer en cualquier sitio si la necesitas.
  • Creo en Carlos que me ha demostrado que el corazón es una parte del universo.
  • Creo en Eduardo que contagia fuerza y poder de sacrificio
  • Creo en Maria José y Jose, capaces de guardar la vida en una maleta persiguiendo una ilusión.
  • Creo en Sonia que me debe un café, dos libros y mil besos y abrazos.
  • Creo en Victor que me ha paseado por el mundo enganchado a un blog.
  • Creo en Gema que guarda la poesía en un vendaval de palabras.
  • Creo en Techi que me descubrió a la mujer.
  • Creo en Ana, mi hermanita (con eso lo digo todo)
  • Creo en Carmen, que me pidió prestado el corazón en el Sahara y ahora se lo ha llevado a Perú.
  • Creo en Lorena que no es consciente de cuánto da porque le preocupa demasiado lo que recibe.
  • Creo en Mónica que un día será presidenta de la Junta o incluso del gobierno.

Creo en ti que me estás leyendo y siento no haberte nombrado.

Creo en Enrique, en Toñi, en Carmen, en Rubén, en Carlitos, en Tania, en Virginia. Creo en David, en Mariaje, en Alicia, en Miguel, en Jorge, en Isa. Creo en Gloria, en Gemita, en Killo. Creo en Oscar, en Jose Juán, en Chus, en Juanmi, en Eduardo. Creo en Juanito, en Pepi, en Inés, en Pedro.

Creo en todos cuántos me ayudáis a vivir. Muchas gracias.

Estas navidades quiero cantar un villancico con vosotros.

Y los reyes vinieron en Agosto…

Este año los reyes tenían prisa. Preveían el frío que iba a hacer estas navidades y se acercaron en agosto. Trajeron una sonrisa y unos ojos grandes y expresivos. Trajeron ilusión y cariño en grandes cajas, que apenas podían sostener los camellos, y un motivo para ser feliz. Este año no seguían una estrella, si no a la luna, que reflejada en dos enormes ojos cantaba una nana. Este año cruzaré los dedos, para que vuelvan a ser tan generosos.

Palabrafernalia

Hace tiempo que palabrafernalia se convirtió en una de mis visitas obligadas cada vez que entro en internet. Palabrafernalia es un baúl de pensamientos, alborotados pero perfectamente cuidados, que Miguel guarda con cuidado y va descubriendo poco a poco para que todos podamos degustarlos. En ese baúl te encuentras viejas fotos de infancia, reflexiones escritas en una pequeña servilleta, capaces de conmover a cualquiera, o versos arrancados al sol que derriten sensibilidades. Hoy, por casualidad, me lo he encontrado en Canal Extremadura, y quería compartirlo con vosotros.

¡Con tu permiso primo!

Sera en Escúchame

Normalmente no estoy despierto a esa hora un sábado y aunque he prometido una y otra vez que vería el programa siempre se me pasaba. Ayer decidí grabarlo. Ya era hora. Y justo el día que me decido a verlo por primera vez me encuentro a un embajador de lujo en su primer reportaje. Enhorabuena Sera, sales guapísimo. Enhorabuena «Escúchame» merecéis todos los reconocimientos posibles por vuestra labor.