Ya no hay playas en las que naufragar


Ya no siento la arena
de las playas en mis pies
y esta caracola
no devuelve tu eco.

El mar es olor a petroleo
de recuerdos encallados,
y quema sin justicia el sol
mis ojos ciegos.

La sal se hace amarga
con la lluvia de mis párpados,
y el horizonte no contiene
el barco de papel
de tu sonrisa.

Ya no es verde
el reflejo de tu cielo
ni acarician tu espalda las olas
de mis dedos.

Ya no hay nombres
escritos en la orilla
ni castillos en que ondee
tu bandera.

Ya no navegan
tus labios en los mios
ni tu calor
broncea mis sueños.

Walt Whitman

La mesa está puesta para el hombre.
Aquí está la carne para el apetito natural.
Siéntate.
Que se sienten todos:
el malvado
y el justo.
No desdeño a ninguno.
Que nadie se quede a la puerta.
La manceba,
el parásito
y el ladrón
están invitados;
y el negro cimarrón
y el sifilítico también.
No habrá diferencias
ni privilegios para nadie.
Que se sienten todos.
Esto es el apretón de una tímida mano,
el perfume natural de una cabellera desbordante,
el contacto de mis labios con los tuyos,
el jadeo de mi ansiedad,
el reflejo de mi cara en las alturas y en las profundidades insondables……..
es el deseo premeditado de mezclarme con todos…… y escaparme después.
¿Creéis que tengo algún propósito oculto?
Tal vez lo tenga
porque las lluvias de abril lo tienen
y la mica pegada en el costado de la roca lo tiene también.
¿Soy yo un asombro?
¿Es un asombro la luz del día?
¿Es un asombro la primera estrella roja que tiembla entre las ramas?
¿Asombro yo más que ellas?
Voy a decirte algo en secreto.
Es la hora de las grandes confidencias,
de decir grandes cosas al oído.
No se las diría a cualquiera,
pero a ti sí te las digo. Escucha: