Retazos del viaje

Volví a mi vieja escuela,
el tiempo no solo había dañado mi aspecto,
mis ilusiones o aquellos sueños que escondí en un armario,
de aquel viejo colegio, de aquella vetusta aula.
Mi silla, quizás, ya no esperaba a nadie que la usase.
Aquel viejo trozo de madera sobre el que se habían forjado tantas historias,
quizás la mía, miraba ahora a ninguna parte, convertido en basura,
en un despojo del tiempo,
como yo cuando regresé, 25 años después…

Mi vieja aula. Un lugareño, quizás tan nostálgico como yo de aquellas piedras que a duras penas se mantienen en pie, se me acercó asustado al verme haciendo fotos. Me preguntó si iba de incógnito. No supe a que se refería. Cuando le dije que era un exalumno de aquellas paredes reencontrándose con su pasado me advirtió. «Pues llegas por los pelos, están a punto de derribarlo». Hoy mi presente se cae derribado como mi pasado, pero en ese solar, construiremos un futuro. Tan aleccionador como el que fue, tan lleno de sueños e ilusiones, pero dejadme cerrar por obras…

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