En las playas de Santa Pola


Siento bajo mis pies la suave textura
de la arena mediterránea,
roza (casi imperceptible) mi piel, con el candor
de tus labios de algodón, de tu tacto,
diente de león.

De vez en cuando un erizo
de mar extraviado, me recuerda
que no es sencillo caminar por tí.

Las olas acercan tu eco y dibujan (esbozan),
tu breve cuerpo en el horizonte,
palmo a palmo
(con delicadeza y a trazos nerviosos).

La concavidad de un seno, la convexidad
de un beso, la complejidad de un deseo.
La continuidad de una noche que no debió acabar,
(o no empezó).

Susurra tu nombre (que yo grito),
me lo devuelve en brisas que lo mascullan (lo mastican),
que te recogen, en este salado olor
a vida, por empezar.

7 pensamientos en “En las playas de Santa Pola”

  1. Podríamos titularlo From her to eternity.
    Es a ella a quien buscas, no a mí.Yo también la busco: parto hacia donde acaba este abismo verbal.
    Del mar aguardo la eternidad sonora del ritmo: el cesar de los tiempos en la sílaba sonora de este viaje.

    Con cariño

    Gema

  2. Una cosa es lo que busques y otra lo que encuentres en el camino, que puede hacer olvidar qué buscabas.

    ¿eternidad? ¿quien quiere eternidad si en la brevedad de un instante está la pasión de una mirada?

  3. Oye Juancar, que he entrado en «Ronconcola» y me he encontrado de sopetón con tu imagen nazarena. Recién duchao, arreglaíto, acicalao y hasta planchao.

    Y qué quieres que te diga, que me he emocionao. Ahí estabas tú, el obligao, con paso firme y sereno, al compás de la música, escoltado por las fuerzas vivas placentinas.

    Si llego a saber esto… y lo otro… voy a verte. Fijo.

    Un abrazo.

  4. Ains…el mar…
    las suaves esencias
    que de el
    se nos desprenden
    al intentar comprender
    que hay más allá…
    ains…el mar…

    besos siempre!

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