Como sin tí

Como un pirata sin isla
como un cofre sin tesoro,
como un niño que ve escaparse su globo,
como un anciano sin bastón de apoyo,
como un jonkie con el mono.

Como una mañana sin sol,
como una tarde sin siesta,
como una noche sin cena,
como una madrugada sin tí,
como un día sin tus ojos.

Como un libro sin letras,
como una novela sin trama,
como una película sin fin,
como una canción sin melodía,
como un cuadro sin color,
como un retrato sin rostro.

Como una isla sin naufrago,
como la luna sin Amstrong,
como un barco a la deriva,
como un avión sin piloto,
como una carcel sin presos,

…como yo sin asir tu mano.

Hoy

Se diluye en mi recuerdo tu imagen, en el deseo de verte
Se pierde en el tiempo tu sonrisa, en las ganas de besarla
Se nubla en la distancia tu mirada, en la necesidad de reflejarme en ella
Se atenúa entre el ruido tu voz, que ya apenas percibo.

Hoy volveré a verte sonreir mientras me miras y me dices al oído, «he vuelto»

Acróstico

Maniatada, al hilo de tu trapecio, una caricia,
que no te puede asir.

Atrapado, al brillo de tu mirada, un sueño,
que no me deja dormir.

Robado, al filo de tu sonrisa, un beso,
que aún guardo para ti.

Traicionado, al fondo de mis anhelos, un deseo,
que contigo dejó de existir.

Apagado, al quicio de tus rechazos, un reto
que no dejará de insistir.

Nuevas ilusiones

Guarda en sus cabellos los tímidos rayos del sol de junio, en sus ojos la tierra que me soporta. En su amplia mirada una aureola que abraza la mía, la rodea sin ofrecer escape.

La fina sonrisa de una pincelada breve, pero alegre, de un pintor que recuperó sus acuarelas en los hoyuelos que se le forman al reir. Perfecta, de un nácar brillante que regala la pícara ingenuidad de su juventud.

En sus hombros desnudos la suave almohada en la que reposar mis sueños y en sus breves senos el horizonte de un paisaje de Jean Baptiste Corot.

Mi lolita

«Réveillez-vous, Laqueue, il est temps de mourir!».

Humbert cazaba mariposas y encontró una ninfa, yo, al revés, buscando ninfas encontré una mariposa.

Había pintado sus alas de color, sus mejores tintes. Brillaban sus estrellas, convirtiéndose en un agujero negro, una implosión de belleza, que me encerró en sus párpados.
Quise surcar su cielo, sentir la frescura de su lago carmín, aspirar su aroma para no olvidarlo, para destaparlo de nuevo al llegar a casa, y disfrutarlo, mientras se disipa en la agonía de la desmemoria, del desencuentro, del quiero y no puedo.

“Evité mirarte a los ojos
lucían brillantes como el cielo de Tinduf
Evité acercarme a tus labios,
naufragar en un beso como Robinsón,
Aspiré con fuerza el minuto que no me diste,
Y perdí en tu calendario la cuenta de mi edad.”

“Ne manque pas de dire à ton amant, Chimène, comme le lac est beau, car il faut qu’il t’y mène.»

Se abrió un claro entre las nubes

(nació como comentario para ron con cola)

Se abrió un claro entre las nubes y volvimos a ver el sol….

Sí, pero además en todos los sentidos.

Se abrió un claro en una tarde lluviosa que amenazaba con privarnos de nuevo de la música de Iniesta, y se abrió un claro en un tremendo nubarrón, que cubría Plasencia desde el gobierno del caciquismo y la derechona fascista, medrosa de que los hijos les salieran drogadictos por culpa de la música o las hijas putas por culpa de las drogas.

Al final las hijas les salieron igual de zorras y los hijos se metieron por vena hasta el agua de los retretes, pero al son de la música de siempre así. Tremenda condena metafórica para alguien castigado a vivir en el ostracismo y la continuidad del régimen que añoran y lloran por las esquinas.

Se abrió un claro con los versos de Neruda, porque sucede que a veces me canso de ser hombre, si es hombre el que se somete, o con los del chinato, porque ahora prefiero ser un indio que un importante abogado, o un concejal obcecado.

Se abrió un claro con la guitarra de Uoho por quien no pasan los años y se abrió un claro entre una multitud enfervorecida que botaba y se empujaba con la educación de quien te acaricia.

Se abrió un claro que aún hoy dura y que movilizó a 12000 personas. Entre ellas, nosotros.

Gracias Enrique porque con tu empeño se hizo posible