En invierno

Fuiste primavera en mi otoño,
dulce polen para mi vieja savia.
Verdes brotes en mis ajados tallos,
flor que nace en mi madurez.

Probaste el fruto maduro,
casi pútrido, de este vetusto ciruelo
que libó de tu sabroso nectar
en un verano de esplendor.

Hoy se pone el sol a tus espaldas,
y con su último rayo me ciega,
verde como el de Neruda,
doloroso como un aguijón.

Ahora que llega la sombra,
ahora que el silencio me atiere,
ahora que el frío invierno me hiela,
que no encuentro tu calor.
Busco al menos un pétalo,
un estigma de tu flor,
la fragancia de tu encanto,
que mantenga viva mi voz.

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