La catedral vieja (A tu estilo II)

Plasencia comenzó a construir su catedral en el siglo XIII. Con esfuerzo, una ciudad floreciente, consiguió en dos siglos levantar las piedras del que sería su templo episcopal. Era un templo austero para la época, de estilo románico en su transición al gótico, que ya imperaba por las principales urbes.

Cuando en la ciudad empezó a entrar el oro procedente de América sus habitantes decidieron invertir en un nuevo templo, en lugar de reforzar el anterior. Para ello, en vez de tirar la vieja catedral y construir una nueva sobre sus cimientos, lo que hicieron fue ir derribando poco a poco la antigua, utilizando sus piedras para la nueva construcción y a la vez su estructura como apoyo para la nueva.

Al lado del viejo templo se fue levantando una gran seo que hoy luce majestuosa sobre su predecesora.

Plasencia hoy puede presumir de tener dos catedrales gracias a que alguien decidió no derribar una completamente para construir la nueva. La vieja sigue haciendo su papel de soporte y, si miras en su estructura central puedes ver como los nervios de sus bóvedas se han ido torciendo con el tiempo por el peso de la nueva. Pero aún así se mantiene en pie.

Muchas veces para olvidar nuestro pasado decidimos destruirlo por completo y borrar sus huellas para empezar a trazar nuevos caminos. Sin embargo lo verdaderamente inteligente es utilizar el pasado para que el presente se apoye fuerte y crezca majestuoso. Aunque a veces las piedras que sustentaron nuestra vida se resientan y se tuerzan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *