Perfecta

Fátima despertó. Se sentía fresca y rejuvenecida, llena de vigor.
Afreet-Yehanam, despojado ya de su forma humana, yacía a su lado apoyado en un codo.
-Eres hermosa – dijo él.
– Me falta una mano – replicó ella.
-Te faltan muchas cosas – Dijo el demonio -, y por eso eres hermosa.

Rabih Alameddine – El contador de historias

Me gustan tus dudas, tus silencios. Tu voz casi imperceptible y tus distancias. Me gusta el salobre de tus lágrimas cuando la brisa se baña en tus ojos y esas palabras que mueren en el rompeolas de tus labios antes de ser pronunciadas. Me gustan tus respuestas calladas, tus besos no dados y las caricias que todavía no han surcado mi piel.

Me gusta recordarte en sitios que aún no hemos visitado y esperar que tu mano se enlace a la mía, para pasear por senderos que no sé si visitaremos. Me gusta la arena en tus pies, de playas que no bañan tu cuerpo y la hierba que pisan tus botas, que también me gustan.

Me gusta perderme en tu mirada aunque sea para encontrarme solo y que te esfumes entre mis brazos porque ese abrazo solo fue un sueño.

Me gustas porque hasta tu ausencia me llena de ti.

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