Despertar de un sueño


Hoy no puedo esconder mis palabras,
y dejan al descubierto mis miedos.

Tiemblan mi voz y mis manos.

Mi pulso languidece y se secan mis labios,
vacíos de besos.

Se abre una brecha en mi alma, y
no encuentro sutura para la cicatriz
que tu ausencia ha dejado en mi almohada.

Despierto solo.

Hasta el sueño que ayer me embriagaba
se ha diluido en el etereo camino que lleva a tu cama.

He visto una sombra deambular por senderos
donde antes creí que solo pisaban mis huellas.

Despierto sudoroso.

Ha sido una pesadilla.

Mi homenaje a Palestina

Érase una vez, piensa y párate, a ver si este cuento lo adivinas

¿Qué cuento será? ¿Qué le contara? un padre a su niño en Palestina

Duérmete niño que están tirando cohetes y fuegos artificiales

Y no te asustes si es que estallan los petardos y revientan los cristales

Por las nubes vuelan angelitos que están tirando desde el cielo regalitos

Y juegan a derribar un colegio un hospital igual que los tres cerditos

Ven y échate a dormir y ciérrame los ojitos porque el lobo va a venir

Y no hay nada que hacer que si llaman a la puerta jugaremos al esconder

A dormir, y a occidente que es así, retransmiten nuestras muertes los telediarios

A dormir, que el petróleo no esta aquí y mientras nosotros solo perdemos la vida

La vergüenza pierden los de Naciones Unidas

Lucha


De grandes ojos, como un personaje de Rodoreda.

Desde sus irisados lagos me invocan sirenas, que invitan
a desafiar a Poseidón

Yo, Ulises, atado al mástil, prefiero beber sus cantos a privarme
de su mortal belleza.

Conocedor tal vez, de mi dramático final.

Mi barco enfila su costa con su débil arboladura, dispuesto
a conquistar su ínsula o en el intento perecer.