Creí conocer

Creí haber encontrado la suavidad en las cálidas dunas de Tindouf,
comprendí que me había equivocado cuando rocé tu mano.

Creí haber encontrado la belleza en aquel anochecer de Fisterra,
comprendí que me había equivocado cuando te miré a los ojos.

Creí que había encontrado la plenitud bajo el cielo de la Palma,
comprendí que me había equivocado cuando me sonreíste.

Creí que conocía el atlas,
que mis pies habían pisado los más maravillosos lugares,
comprendí que me había equivocado cuando mi vista surcó tu cuerpo
en un viaje por tierras inimaginables que nadie antes me había descrito.

Creí conocer la felicidad, ahora sé que no me equivoco.

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