Ya no hay playas en las que naufragar


Ya no siento la arena
de las playas en mis pies
y esta caracola
no devuelve tu eco.

El mar es olor a petroleo
de recuerdos encallados,
y quema sin justicia el sol
mis ojos ciegos.

La sal se hace amarga
con la lluvia de mis párpados,
y el horizonte no contiene
el barco de papel
de tu sonrisa.

Ya no es verde
el reflejo de tu cielo
ni acarician tu espalda las olas
de mis dedos.

Ya no hay nombres
escritos en la orilla
ni castillos en que ondee
tu bandera.

Ya no navegan
tus labios en los mios
ni tu calor
broncea mis sueños.

2 pensamientos en “Ya no hay playas en las que naufragar”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *