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Es mi barco mi tesoro….

Jose nunca parará de sorprenderme. Cuando a veces necesitas un reencuentro contigo mismo, con las pequeñas cosas que te han ido costruyendo desde niño, llega él y te presenta. Llega y te dice, Juan Carlos, te presento a Juan Carlos. Pero no con esas palabras sino con un gesto, una mirada, una poesía, una canción, un libro, una película o un vídeo.

Hoy me ha descubierto navegando en mi velero bergantín. Hacía posiblemente años que no escuchaba entero este poema y seguro que nunca lo había hecho de esta manera tan particular. Hacía mucho que había dejado a Espronceda durmiendo en una estantería, espero que no sea alérgico al polvo, y hoy, de nuevo Jose, me ha sacado a pasear, con diez cañones por banda.

Un puntito

No me canso de mirarlo. Ahora es tan solo un puntito. Una pequeña luz blanca en un fondo gris y negro. Cualquiera al verlo podría decir que es un sol en una borrasca, o la clásica luz al fin del túnel. Pero no. Es mi sobrino o sobrina.

Es Sandra o Alejandro, dependiendo de lo que sea, y sí, es una luz, pero no al final de un túnel, sino al principio de una ilusión, y también es un sol, pero no en una borrasca sino en una suave corriente de emoción, paz y felicidad.

Ahora es tan solo un pequeño puntito en una fotografía en blanco y negro, pero ya es una pincelada de color en un lienzo en el que todos queremos dibujar, plasmar nuestra alegría.

Son los primeros 16 milímetros (creo) de un infinito de satisfacción, de un camino de esperanza, de un mundo de ilusión.

Son los primeros compases de una nana, de una canción infantil, y estas, mis primeras palabras de felicitación para los próximos padres y las primeras de calor para mi sobrino/a, para mi ahijado/a.

Felicidades, os quiero a los tres.

Felicidad

Reviso segundo a segundo los 3 últimos días y descubro, en cada uno de esos instantes, la felicidad.

Esta misma mañana hablaba con Gema sobre este sentimiento, la felicidad, y le explicaba que, para mí, es el estado por defecto del ser humano, pero que son luego nuestras imperfecciones, y nuestras ganas por complicarnos la vida, quienes la alteran cayendo en el desánimo, la angustia, la depresión…

Estos 3 días han sido el preludio de un año prometedor, lleno de ilusiones que podré compartir con mis hermanos y amigos, y en el que irremisiblemente sólo podré ser feliz pues sé que ellos lo serán.

Por orden cronológico, que no de importancia, pues sería incapaz de cuantificar lo que para mi significa cada uno de estos momentos, este año, mi hermano Iván me dará la oportunidad de usar mis humildes palabras para oficializar una relación que nació bajo mi mirada, y que ha ido creciendo hasta convertirse en una unidad indivisible, compuesta por dos todos inigualables.

El 25 de julio tendré la oportunidad de compartir con Iván y Patricia el momento más importante de sus vidas y el hecho de que cuenten conmigo para ello lo hace uno de los más importantes de la mía.

Un mes después, aproximadamente, la felicidad regresará, nunca se habrá ido, de la mano de otro de mis hermanos. Otra relación que nació bajo mi mirada y que he visto crecer y consolidarse dará su primer fruto en la persona de Sandra o Alejandro, según sea niña o niño, mi primer sobrino, y además ahijado.

El anuncio de su gestación no pudo llegar en mejor momento, una fiesta que para mí significaba tanto y en la que tanto me demostraron, delante de las personas que quiero y que me gustaría que estuvieran ahí en todos esos momentos especiales, para poderlos compartir con ellos como sucedió con este anuncio.

Hoy sigo emocionándome con los instantes vividos en estos días. Sigo pensando en el futuro halagueño que presenta este prometedor 2009, pero también en el pasado inmediato de un 2008 que se ha cerrado de la mejor manera posible. Sigo llorando emocionado cada instante de estos días, sobre todo, los de esa fiesta, en la que estaban casi todas las personas que quiero y a las que tengo que agradecer que, pese a mis debilidades, sigan siendo mis amigos y acudan a una llamada como hicieron.

Gracias a:

Javi, Noelia, Raúl, Raquel, Iván, Patricia, Mamen, Mario, Jose, Rober, Cristina, Jordi, Victor, Lidia, Cuky, Carlos, Naiara, Sera, Edu, Killo, Juanjo, Gabi, Gema, Ana, Ramiro, Carmen, Rubén y especialmente, aunque solo estuviera unos minutos, Elena.

Dedicado a Cuky

Había una vez una mariposa que, por avatares del destino, se había criado entre polillas, esas mariposas marrones, feas y zumbonas, que tanto molestan en verano.


Como solo había visto polillas en su vida, se creía una de ellas y asimilaba su vida como la de un vulgar insecto, aspirando tan solo a no morir contra una bombilla, y aparearse con uno de aquellos asquerosos lepidópteros que, aún sabiendo de su belleza, se la ocultaban para poder apovecharse de ella.

Más de una vez se vió reflejada en un espejo, pero pensaba que aquella bella imagen pertenecía a un mundo exterior detrás de un cristal infranqueable.

Un día, cansada, intentó traspasarlo con tanta fuerza que lo rompió en mil pedazos, viendo como aquella bella mariposa a la que envidiaba desde pequeña se multiplicaba por otras tantas como pedazos se hizo el cristal.

Fue cuando se dió cuenta, de que no solo era bella, sino de que cuanto más se esforzara, más conseguiría demostrar su auténtica belleza.

Feliz Navidad

Este año no sé si decoraré la caverna. Los cambios realizados el año pasado me hicieron perder algunos de los recursos del blog, que aún no he recuperado, y no me gustaría que pasara con los actuales.

No obstante todos sabéis que soy bastante navideño, así que no quería dejar pasar la oportunidad de engalanar esto, aunque fuera un poquito, con alguna imagen que conmemore estas fiestas. Este año he decidido darle la oportunidad al gordo de rojo y esta foto entrañable con la que aprovecho para felicitar las fiestas a todos, estéis dónde estéis.

A los mios que están cerca, aunque algunos tengan que ir y venir de Mérida para estar con ellos, a los que están un poco menos cerca, Madrid, Barcelona, Bilbao, Salamanca,… a los que se van fuera, Jerez, los Alpes,… a los que volverán para las fiestas y a los que deambulan por el mundo, rumbo a Lima, por ejemplo. A los de siempre, a los de hace poco, a los más nuevos y sobre todo a mis nuevas ilusiones.

A todos ellos.

Feliz Navidad y Próspero año nuevo.

(Al final he conseguido decorar esto sin armar ningún estropicio)

Mi mejor regalo

Supongo que cuando esta entrada salga publicada, la dejo programada para las 22,30 de esta noche, estaremos en los postres y brindis de la cena. No sé aún el sitio, cualquier restaurante de Madrid, ni el menú, ni me importa, ya que lo importante es la compañía y a ellos va dedicado este post.
Hace poco más de un año, tan solo dos días más, envolvía con meticulosidad un paquete en el que guardaba el mejor regalo que se me ocurría que podía hacer, la amistad.

En un CD, en una carátula, había reflejado, con la ayuda de los hasta entonces unos desconocidos para mi, el mayor sentimiento que podía albergar. Los deseos de felicidad de un grupo de personas, desperdigados por la geografía nacional, que se habían congregado para reunir, en aquel círculo plateado, todos sus sueños, ilusiones, besos y abrazos y trasladarselos a una persona única, especial.

En aquel momento no era consciente, pero hoy reviso aquellas palabras, aquellas fotografías, y aquellas canciones, y encuentro a las personas que lo hicieron posible, y soy yo el que desenvuelve, con ilusión, cada pliegue de estos 367 días para recibir mi mejor regalo.

En él descubro a Edu. Pertinaz, luchador, capaz, constante, ansioso por superarse cada día y vencer las adversidades, un auténtico gladiador del siglo XXI, y recuerdo los largos chats con él, su accidente de moto, y aquellos insignificantes y tópicos ánimos que yo podía ofrecerle y a los que él respondía con el coraje y tenacidad que a mi me faltaban. Le debo las fuerzas que supo contagiarme, la ilusión por avanzar cada día que supo inyectarme y el afán de superación que demuestra con la estrella que luce en su hombro y que nos ilumina el camino de la lucha.

Sigo desenvolviendo y encuentro a Naiara. Todo sentimiento y emoción. Un torrente de emotividad, capacidad de comprensión, sensibilidad y ternura. Una voz dulce y un oído paciente. Un hombro en el que llorar y una lágrima que apaciguar. Un abrazo en la distancia. Recuerdo interminables conversaciones. Cientos de rodeos a un mismo tema. Consuelo a mis palabras, palabras a mis consuelos. Empatía emocional y sabios consejos que ninguna de las dos partes aplica. Tengos para mis vendos y vendos para mis tengos.

Más adentro está Carlos. Coherencia, sinceridad. Silencios que dicen mucho y abrazos que resumen todo. Largas charlas que hablan de lo que no dicen y dicen lo que no hablan, y guardan en una pausa el sentido de la amistad. Fidelidad, lealtad. Sultán de un harem de sentimientos y banda sonora de la emoción. Una llamada con una canción que esconde una lección. Maestro sin pizarra, lecciones que se apuntan en el corazón. Miradas que dan sentido a la palabra amigo.


Y ya en el centro del paquete, protegida por todos, el regalo más preciado, Helena. Una hermana pequeña con consejos de madre y memoria de abuela. Bondad, entrega, dedicación, compromiso, sensibilidad, alegría. Imprescindible, adictiva, necesaria, vital. Un buenos días cada mañana un beso de buenas noches para dormir. Cercana, espontánea, vivaz, rumbosa. Madurez en la palabra más ingenua, ingenuidad en el gesto más maduro. Capaz de abarcar tantos sentimientos que a veces lo olvida.


Faltan invitados a la cena, pero también me faltan aún canciones por escuchar.

Felicidades

Este año sí hay velas

No debería hacerlo y habrá muchos que no lo entiendan. Pero quiero felicitarte públicamente y que todos lo sepan. Quiero felicitarte por este cuarto de siglo. Por estos 25 años de madurez. Por estos 5 lustros de objetivos realizados, sueños vividos e ilusiones por vivir. Por este aniversario de felicidad y celebraciones.

Feliz 25 aniversario… estatuto de autonomía!

Reflexión sobre la soledad:

Este mismo texto lo escribí hace unos meses y tuve que borrarlo porque motivó un efecto que aún hoy perdura pues no se entendió en su contexto. Hoy, que creo haber encontrado vacuna para esta enfermedad, pero que una amiga empieza a evidenciar sus síntomas, lo repito para que todos la covenzáis de que no tengo razón:

«A veces somos tan ilusos de pensar que hemos encontrado la felicidad. Que esta se encierra en una palabra, en una mirada, en un gesto correspondido, e incluso puede hallar su máximo estado en un beso, una caricia o hasta una noche de pasión.

Pero no es cierto. La felicidad real se encuentra en la persona, y todos esos gestos, sin su continente, se quedan en un pasaje efímero, que no podemos llamar felicidad porque precede a la amargura e incluso la desesperación.

Durante años, la sociedad en que vivimos trata de inculcarnos una serie de valores que, por arraigados, achacamos a la propia naturaleza, como puede ser, por ejemplo, la vida en pareja. Nuestra sociedad nos condiciona para compartir la vida, llegando incluso a marginar a aquellos que no lo hacen, con despectivos calificativos (solterón, cuarentón, que se te pasa el arroz, te quedas para vestir santos…) que, aunque con el tiempo se van normalizando, siguen definiendo a un grupo residual que no se ha adaptado a las normas sociales establecidas.

Sin embargo, los miembros de este grupo sectario terminan aceptando su condición, a veces establecida de nacimiento, e incluso llegan a afirmar que es propia elección, que han encontrado la situación ideal o, incluso, en un alarde de autodefensa, que son tan especiales que no encuentran la pareja ideal.

Todos estos mecanismos no son sino máscaras para afrontar esa marginalidad con un mínimo de dignidad que, en la soledad de la noche, se vuelven en contra, desequilibrando su estabilidad emocional y distanciándole, aún más, de los estándares sociales.

La vana lucha por la normalización le permite, de vez en cuando, algún escarceo sentimental, e ilusionarse con esa posible “vida normal”, compartida y bendecida por la sociedad. Sin embargo, el celibato es, por líneas generales, una enfermedad endémica, y cogénita, con la que se nace y no tiene curación ni tratamiento, aunque fuera paliativo. No la cubre la seguridad social y, aunque debiera, tampoco se incluye entre las enfermedades mentales que recomiendan el ingreso en un sanatorio. (Eufemismo de manicomio)

Conscientes aún de su destino, existe un pequeño grupo dentro de este sector desarraigado, que intenta luchar contra su afección y busca, siempre en la persona equivocada, la dualidad que le permita escindirse de tan desarrapada caterva. Esto es, se enamora perdidamente de quien no debe, creyendo haber encontrado el remedio a su achaque.

Sin embargo, y aunque a veces los síntomas parezcan remitir, al poco tiempo la enfermedad reaparece, enquistada y más dolorosa, reforzando sus inseguridades e incrementando y fortaleciendo las máscaras antes mencionadas.

Cuando aparece ese binomio el individuo es capaz de convencerse, sin querer, de que su celibato podía ser efecto del propio destino, que le había reservado hasta encontrarlo, un por fin, final feliz.

Sin embargo, cuando este presunto amor se aleja lentamente, devolviendo al soltero a su condición inicial, la enfermedad metastasia y hasta los huesos duelen al ver que nunca podrá compartir esa vida común con que sueña cada día.

Tiene que resignarse a su enfermedad solitaria, a su cama vacía, sus labios fríos, sus brazos rodeando una almohada que un día tuvo dos formas y a sus ojos perdidos en la oscuridad, buscando los que un día les miraron cómplices y ahora rehúyen su mirada.»Ahora, que el mundo avanza tan deprisa y que casi cualquier enfermedad tiene curación, creo haber encontrado la pócima mágica para combatir esta afección.
Póngase un poco de poesía, varias gotas de autoestima, mucho cariño, un par de miradas, una voz dulce, una gran dosis de sinceridad y apliquensé con fricción en la persona adecuada.Yo me he bañado en la marmita y espero que me funcione.

Palabras

Siempre he presumido de tener palabras para todo. Tonto de mí y engreído. Siempre he buscado la palabra precisa en el momento oportuno y he creído tenerla. Tonto de mí y engreído.

Hoy me ha hecho falta una palabra. Sólo una. Y no la he encontrado. Una palabra de ánimo, de consuelo, de amistad, y no me ha salido.

He querido dar un abrazo con una palabra y me ha faltado su calor. He querido ofrecer una mirada con una palabra y me ha faltado su sinceridad. He querido estrechar una mano con una palabra y me ha faltado su ternura. He querido compartir una lágrima y me ha faltado su emoción.

He querido decirle a Miguel cuanto lo siento y me han faltado todas esas palabras. Espero que sepa entender mi ignorancia.